Todo sobre la Quinta gama

Lunes, 25 de Octubre de 2021

El reto principal de la restauración es dar de comer a la gente y darles de comer bien. A primera vista parece, algo sencillo, pero en la cocina de un restaurante se juega con tiempos a contrarreloj y con una organización que debe funcionar como el mecanismo de un reloj suizo para que el cliente tenga el plato que ha pedido en el menor tiempo posible.

Los alimentos de quinta gama están aquí para reducir los tiempos en las cocinas sin renunciar a un plato bien hecho. No lo confundamos con los precocinados que compramos en el supermercado, porque no es lo mismo. Hay un enorme rango de calidades dentro de la quinta gama, al igual que hay conservas, congelados y alimentos frescos de muy diferentes calidades.

Y es que la quinta gama ha llegado para quedarse y alimentar no solamente a los clientes de los restaurantes, sino que también ha resultado ser un aliado muy válido para alimentar de forma eficiente a grupos amplios en centros educativos e incluso hospitales. Vamos a profundizar en el tema para aclarar todo sobre la quinta gama.

¿Qué son las gamas de alimentos?

Las gamas de alimentos son una de las clasificaciones que se utilizan para describir su origen y tratamiento. Con esta clasificación sabremos rápidamente si estamos comprando un alimento fresco, en conserva, congelado o ya cocinado. Esta terminología, antes solamente manejada por los profesionales de la restauración, ha salido a la calle y está en boca de sus exigentes consumidores. Los usuarios cada vez más exigen estar bien informados y están en su derecho, pero la quinta gama adolece de una injusta mala fama que, en la mayoría de los casos, no se merece.

La primera gama

Son los alimentos frescos, muy presentes por cierto en muchos restaurantes que también utilizan quinta gama en su cocina. Los alimentos de primera gama no han pasado por ningún tratamiento y conservan todas sus propiedades: frutas, hortalizas y verduras, pero también carnes y pescados. Frescos y naturales, pero con una vida útil muy corta, por lo que el peligro de desperdicio es alto.

La segunda gama

La segunda gama de alimentos incluye a las conservas o semiconservas, es decir, latas y botes. Alimentos frescos que han sido sometidos a un tratamiento generalmente térmico y luego envasados al vacío, sin aire que pueda hacer que se estropeen. Tienen una larga vida útil, pero es importante estar pendiente de sus fechas de caducidad.

La tercera gama

Estos son los congelados. No todos los alimentos se pueden congelar, pero las carnes, los pescados y algunas verduras se pueden conservar perfectamente así durante unos meses. La congelación industrial ayuda también a eliminar posibles parásitos, como por ejemplo el anisakis en los pescados o el toxoplasma en las carnes, pero, a cambio, los tiempos de descongelado son los que son, muy largos, y un alimento descongelado no se puede volver a congelar ya que una vez rota la cadena de frío el producto ya no es seguro para el consumo, por lo que aquí también hay bastante riesgo de desperdicio alimentario.

La cuarta gama

Son los alimentos crudos pero manipulados: frutas y verduras cortadas y envasadas en una bolsa en una atmósfera modificada, perfectamente limpios y desinfectados. Aquí encontramos sobre todo las ensaladas de bolsa y las frutas ya cortadas. Su vida útil es corta y además de desperdicio alimentario, producen muchos residuos evitables.

La quinta gama

Los alimentos de quinta gama son platos ya cocinados y envasados, listos o casi listos para consumir. Han sido envasados en una atmósfera protectora, en muchos casos con gases que ayudan a conservar las propiedades organolépticas (textura, aroma y sabor) del alimento en perfecto estado. Son platos que han sido elaborados con técnicas de cocina tradicional (ésta es la diferencia con los platos preparados o precocinados) y a continuación se pasteurizan o esterilizan utilizando tecnología punta, especialmente desarrollada para esto.

Al llegar al restaurante solamente necesitan una mínima manipulación para a continuación ser servidos. Este último toque no siempre es en el microondas; también se pueden terminar al baño maría, con un toque de plancha o incluso completar otros ingredientes en un proceso de ensamblaje.

Calidad y seguridad de la quinta gama

Al igual que en las otras cuatro, en la quinta gama también hay un importante rango de calidades, desde obradores que preparan platos de cocina artesana de quinta gama de muy alta calidad, hasta naves industriales en las que se cocinan y envasan platos que irán a diferentes restaurantes. Los productos de 5ª gama son muy importantes para mantener el concepto de marca en las franquicias y que el mismo plato sepa igual en diferentes establecimientos en Madrid o en Tokyo.

Cuando se habla de quinta gama se suele hablar con desconfianza porque el consumidor se imagina una comida de hospital, pero los platos que se comercializan de esta forma suelen haber sido diseñados y preparados por un chef, interesado en agilizar los procesos dentro de su cocina sin renunciar a la calidad ni al sabor. La quinta gama también es patrimonio de los gourmets.

En cuanto a la seguridad alimentaria, los productos de quinta gama se cocinan y envasan en atmósferas protectoras y en muchos casos eliminan procesos en las cocinas que ayudan a evitar que se produzca contaminación cruzada de alimentos. Las fechas de caducidad de estos alimentos son relativamente cortas, comparado con una lata de conservas o un congelado, pero bastante más largas que un fresco, lo que es también una garantía de seguridad alimentaria, ya que se puede controlar a la perfección la vida útil de estos platos.

Estos platos usan materias primas de primera calidad, sin utilizar conservantes ni otro tipo de aditivos artificiales y se elaboran con procesos de alta tecnología en los que se evita la presencia de posibles microorganismos que puedan causar una intoxicación alimentaria al consumidor final.

Ventajas de la quinta gama para la hostelería

La ventaja fundamental de la quinta gama para hostelería es que acorta mucho los procesos de producción y preparación de un plato, lo que redunda en la calidad del servicio. Este acortamiento de los procesos permite también la posibilidad de ofrecer cartas más variadas con platos de calidad, que fácilmente pueden ser recetas tradicionales con alimentos de proximidad.

Una ventaja definitiva para la hostelería es la optimización de costes sin renunciar a la calidad. La quinta gama permite controlar de manera muy exacta el coste de cada plato, así como minimizar el uso de energía en la cocina, el desgaste de personal y algo tan importante como el desperdicio alimentario. Es decir, permite ofrecer platos muy elaborados a un precio asequible.

Como ya hemos dicho, es posible y no muy difícil ofrecer calidad en la quinta gama, lo importante es contar con un distribuidor con experiencia y rigor para poder ofrecer a nuestros clientes la mejor comida en un tiempo reducido y a un coste asequible.